May 29, 2018
Two people sitting across from each other with hands clasped on a table

Todos queremos creer que cuando encontramos a esa persona especial, caminaremos junto a ella hacia el atardecer de la vida. La realidad es que las personas y las relaciones cambian, y un matrimonio puede derrumbarse tan rápido como se construyó. El divorcio es difícil sin importar las circunstancias, pero cuando hay hijos de por medio, los padres deben priorizar los sentimientos y necesidades de ellos por encima de los propios, asegurándose de actuar siempre en el mejor interés de sus hijos durante y después del divorcio.

Para facilitar los acuerdos de custodia durante un divorcio, especialmente cuando este es conflictivo, muchos estados —incluyendo California— exigen que las parejas con órdenes de custodia o visita que estén en disputa (y en las que la comunicación civil se haya deteriorado) asistan a una mediación de custodia infantil antes de ir a los tribunales. Aunque esto puede resultar un poco molesto para algunos, el proceso en sí puede ser muy beneficioso de diversas maneras.

La mediación les permite a los padres expresar sus inconformidades y resolver sus diferencias.

El divorcio es un asunto muy personal, y cuando los conflictos no se controlan, la situación puede escalar rápidamente. Los mediadores son profesionales con licencia y capacitación especializada en asuntos familiares, incluyendo, entre otros, desarrollo infantil y resolución de conflictos. Además, deben contar con al menos dos años de experiencia en el campo de la salud mental. Estas cualificaciones les permiten actuar con imparcialidad: escuchan las preocupaciones de cada padre, mitigan cualquier conflicto que pueda surgir y apoyan las necesidades de ambas partes, ayudando a la pareja a llegar a acuerdos que quizás no podrían alcanzar sin la ayuda de un tercero neutral.

La mediación garantiza que el bienestar del niño sea la prioridad.

El mediador actúa como representante del niño para asegurarse de que los argumentos sobre custodia y visitas se mantengan enfocados en la salud, seguridad y bienestar del menor, y no en los intereses personales de los padres.

La mediación es privada.

Expresar opiniones e inconformidades en un entorno privado favorece un ambiente más relajado y una conversación más respetuosa. En algunos estados y condados, todo lo que se dice durante la mediación es completamente confidencial. Sin embargo, en condados como Riverside y San Diego, los mediadores pueden ofrecer al juez una recomendación basada en lo que se habló durante la mediación. En los casos de víctimas de abuso, la mediación puede realizarse por separado para que la víctima no tenga que enfrentarse a su agresor durante el proceso.

La mediación establece la base para la relación después del divorcio.

La mediación ayuda a la pareja a hablar abiertamente sobre sus diferencias, con calma y sin culparse mutuamente. Esto les permite aprender a llegar a acuerdos y darle al hijo un ejemplo positivo, honesto y saludable de cara al futuro.

Dado que la mediación de custodia infantil generalmente no permite la presencia de terceros en la sala, consulta con un abogado antes de asistir. Así podrás entender bien qué esperar, llegar preparado con un plan de custodia y tener claras las razones por las que consideras que ese plan es lo mejor para tu hijo.