Sep 26, 2017
Divorce, fighting, children

El divorcio es difícil para todos los involucrados, pero nadie lo siente más que los hijos. Como los niños dependen de sus padres para sentirse protegidos, un divorcio puede despertar sentimientos de miedo, enojo y culpa: miedo al cambio y a un futuro incierto, enojo por no tener control sobre la situación, y culpa por creer que el divorcio es su responsabilidad. Estos sentimientos pueden llevar a los niños a rebelarse, volverse confrontacionales o cerrarse emocionalmente y aislarse.

Para reducir este trastorno emocional, aquí te compartimos algunas cosas que debes y no debes hacer antes, durante y después del proceso de divorcio.

Lo que SÍ debes hacer:

  • Habla con tus hijos sobre el divorcio de manera adecuada para su edad, adaptando el mensaje a su nivel de madurez y temperamento.
  • Explica cómo funcionará todo en adelante, incluyendo los arreglos de vivienda, y presenta un plan claro y organizado para seguir adelante.
  • Asegúrate de que tu hijo entienda que el divorcio no es su culpa y que eso no cambia el amor y el apoyo que cada padre le dará.
  • Mantén una postura unida con tu pareja frente al niño, y hablen del divorcio sin enojo, culpas ni reproches.
  • Permite que tu hijo se sienta mal y exprese su dolor, miedo y enojo.
  • Establece límites y reglas de comportamiento, y hazlo responsable de sus acciones.
  • Dale permiso a tu hijo para pasar tiempo con el otro padre o visitarlo, sin que sienta culpa ni traición hacia ninguno de los dos.
  • Mantente presente en la vida de tu hijo, incluyendo la escuela, los deportes y las actividades extracurriculares.

Lo que NO debes hacer:

  • Criticar, amenazar o hablar mal de tu pareja frente al niño o directamente con él.
  • Obligar a tu hijo a hablar del divorcio contigo o con tu pareja si no se siente cómodo haciéndolo.
  • Abrumarlo con información que quizás no pueda manejar mental o emocionalmente.
  • Hablar de asuntos económicos o detalles del divorcio frente a los niños.
  • Dejar que el niño pierda el control o usar el divorcio como excusa para portarse mal.
  • Interrumpir o cambiar drásticamente la rutina habitual del niño.
  • Mentirle a tu hijo o hacerle creer que las cosas no van a cambiar.
  • Obligar a tus hijos a elegir entre uno de los dos padres.
  • Meter a tus hijos en medio de los conflictos, usarlos en contra o intentar que se pongan en contra de tu pareja.
  • Usar a tu hijo como intermediario o mensajero, ni pedirle que espíe a tu pareja.
  • Imponerle una nueva relación a tu hijo.
  • Descargar tus emociones en el niño o darle la impresión de que necesitas su apoyo.
  • Colmar a tu hijo de regalos para hacerlo sentir mejor.

Ante todo, recuerda que, sin importar lo difícil que sea el divorcio para ti, este proceso es muy confuso y difícil para tu hijo. Cuanto más fácil y cómoda sea la transición para él, mejor será para todos los involucrados.