
Puede que no lo parezca, pero hay muchas cosas que considerar al enfrentar la muerte de un ser querido, más allá de los arreglos funerarios. Es necesario estar preparado para notificar a los herederos y/o beneficiarios, proteger y distribuir los bienes del fallecido, saldar cualquier obligación pendiente y gestionar la liquidación de portafolios de inversión, fondos de retiro y cuentas bancarias. Cualquier persona puede encargarse de estas tareas, pero esto puede representar una carga no deseada para quien asume esa responsabilidad.
Por eso, siempre se recomienda contratar a un fiduciario —un tercero profesional e independiente que tiene una responsabilidad ética y/o legal de confianza— para que actúe en su nombre. Aunque un fiduciario (también conocido como Fideicomisario Profesional o Administrador Profesional de Patrimonio) puede ser designado por los tribunales, siempre es mejor evaluar si desea contratar a un fiduciario profesional antes del fallecimiento de una persona, lo que puede hacer que el proceso de sucesión sea mucho más fácil y fluido que esperar hasta el último momento.
Un fiduciario profesional:
- Debe estar certificado y asegurado. Los fiduciarios profesionales deben obtener una licencia del estado en el que ejercen, además de mantener una póliza de seguro para prevenir pérdidas en caso de negligencia. Esto no aplica para un familiar.
- Está sujeto a estándares fiduciarios completamente regulados. Los fiduciarios profesionales deben garantizar que las finanzas y el patrimonio del fallecido estén seguros, protegidos y sean confidenciales, y deben cumplir con políticas estrictas que impidan la malversación de fondos. Un familiar no está obligado a seguir estos estándares.
- Tiene la obligación de mantener la confianza y la lealtad. Las personas tienden a guardar rencores, por lo que cuando surge un conflicto entre beneficiarios, o se determina que las responsabilidades fiduciarias serían mejor manejadas por otra persona, esto puede generar celos o resentimientos. Un fiduciario profesional no permite que este tipo de circunstancias personales afecten sus responsabilidades fiduciarias.
- Tiene conocimiento práctico de las leyes estatales y federales. No cualquier persona conoce los detalles de cómo tratar con abogados, contadores y otros profesionales con los que puede ser necesario interactuar durante el proceso de sucesión. Los fiduciarios profesionales saben cómo gestionar estos procesos financieros y legales.
- No debe obtener beneficios de su cargo. Utilizar el cargo fiduciario con fines de beneficio económico personal, incluyendo obtener un préstamo a cuenta de las finanzas del beneficiario, es algo que un fiduciario profesional tiene prohibido hacer. Esto no es necesariamente el caso de un familiar que puede aceptar estas responsabilidades motivado únicamente por la codicia.
- Ayuda a evitar conflictos sobre la administración del patrimonio. Pueden surgir disputas entre los beneficiarios sobre el manejo del patrimonio que sean difíciles de resolver. Dado que un fiduciario profesional no tiene vínculos con el patrimonio, está en mejor posición para limitar cualquier tipo de conflicto interno que pueda surgir.
- Le ahorra tiempo. La mayoría de las personas que podrían asumir este cargo ya tienen múltiples obligaciones, como el trabajo y la familia, que tienen prioridad sobre sus deberes como fiduciario, mientras que un profesional siempre está enfocado en estas responsabilidades.


