
Cuando aceptas ser el albacea de un testamento, existen muchas responsabilidades que debes asumir. (Consulta nuestro Proceso de 6 Pasos para la Sucesión para más información). Aquí desglosamos las tres responsabilidades clave de un albacea al gestionar la sucesión de un patrimonio.
Primero, reúne los activos.
Reunir los activos parece sencillo, pero hay mucho que considerar. Preguntas que debes hacerte al comenzar el proceso:
- ¿El fallecido tenía bienes inmuebles? ¿Dónde se guardan esos documentos?
- ¿Qué cuentas bancarias tenía el fallecido? ¿La información está disponible fácilmente?
- ¿Realizó el fallecido algún tipo de inversión? ¿Qué establecen esos contratos?
- ¿Cuántos bienes personales tenía el fallecido? ¿Cómo se distribuirá todo?
- ¿Los activos forman parte de una copropiedad o están en un fideicomiso? (Estos bienes no están sujetos a sucesión.)
A medida que se reúnen los activos, lleva un presupuesto detallado, un libro de contabilidad y/o un inventario de todo. Esto incluye toda la información bancaria, escrituras de bienes inmuebles, facturas, números de teléfono, correos electrónicos y demás bienes físicos. Las acciones, títulos, vehículos y otros documentos legales también deben transferirse al nombre del albacea.
Durante este proceso, un perito de sucesiones designado por el tribunal realizará la valuación de todos los bienes no monetarios a precio de mercado.
Luego, paga todas las deudas.
Una vez reunidos e inventariados los activos, el albacea debe enumerar y pagar todas las deudas antes de que cualquier bien pueda ser distribuido. Esto puede incluir tarjetas de crédito, préstamos, servicios públicos y otras obligaciones. Los acreedores también pueden presentar reclamaciones contra el patrimonio, generalmente dentro de los cuatro meses posteriores al nombramiento, salvo que no hubieran tenido conocimiento del fallecimiento. Asegúrate de identificar los activos que están protegidos frente a los acreedores y prepárate para posibles demandas en caso de rechazar alguna reclamación.
La mayoría de las deudas, incluidos los gastos funerarios, suelen ser pagadas por el patrimonio. En ocasiones es necesario vender activos para cubrir estas deudas, aunque las pólizas de seguro también pueden cubrir ciertas obligaciones. Si se necesita vender activos, los beneficiarios deben ser notificados con al menos quince días de anticipación, y un tribunal puede intervenir si existe alguna disputa u objeción. Algunos activos, como los préstamos estudiantiles o los beneficios de Medicaid, pueden transferirse o perdonarse dependiendo del prestamista; mientras que otros, como acciones, bonos o bienes inmuebles, deben contar con la aprobación del tribunal antes de su venta.
Finalmente, gestiona todos los impuestos necesarios.
Dicen que las únicas dos certezas en la vida son la muerte y los impuestos. Lamentablemente, el fallecido no queda exento de impuestos después de su muerte. Existen varios impuestos federales y estatales, impuestos sobre el patrimonio, impuestos sobre ventas, impuestos sobre donaciones, impuestos sobre ingresos previos al fallecimiento e impuestos fiduciarios que deben pagarse con cargo al patrimonio antes de que los activos puedan distribuirse entre los beneficiarios.
Recuerda que las leyes y los impuestos cambian constantemente, por lo que puede ser conveniente consultar a un contador fiscal para asegurarse de que toda la documentación esté presentada correctamente y de que se cumplan las disposiciones legales vigentes.
Insolvencia
Si los activos no son suficientes para cubrir todas las deudas, el albacea debe declarar el patrimonio insolvente mediante una petición al tribunal. Si no lo hace, el albacea podría ser considerado personalmente responsable de los impuestos o deudas que aún se adeuden.


