Apr 28, 2017

Si antes de su meteórico ascenso a la presidencia no sabías quién era Donald Trump, ahora definitivamente lo sabes. Criado por padres adinerados que dirigían un exitoso negocio inmobiliario, Trump creció aprendiendo las habilidades que necesitaría para construir su propio imperio en ese sector, que incluye numerosos hoteles, casinos y campos de golf en todo el mundo. Y aunque Trump partió con una ventaja que pocos tienen, cualquier persona puede iniciar un negocio prácticamente desde cero y alcanzar el éxito a nivel global. Tomemos como ejemplo a Steve Jobs, quien fundó Apple en su garaje y, gracias a sus habilidades interpersonales, cultivó relaciones que le permitieron convertir la marca en la innovadora empresa que es hoy.

No es ningún secreto que, incluso contando con contactos o acceso al financiamiento necesario, construir cualquier tipo de negocio puede ser una tarea ardua. De hecho, ni siquiera Trump fue inmune a las épocas de crisis económica. Lo que determina tu fortaleza es la manera en que enfrentas esas dificultades cuando se presentan. Ante la amenaza de quiebra a principios de los noventa, Trump utilizó su controvertida personalidad para potenciar lo que había aprendido en materia de negociación y cierre de acuerdos, logrando salvar y reconstruir su legado hasta convertirlo en una de las marcas más reconocidas del mundo.

Son innumerables los factores que deben considerarse al momento de decidir abrir un negocio. El primero y más importante es qué tipo de entidad deseas constituir: una empresa unipersonal, una sociedad, una sociedad de responsabilidad limitada o una corporación.

Optar por una empresa unipersonal es la forma más rápida y sencilla de iniciar un negocio. No hay trámites formales ni grandes formalidades legales, no se requieren reuniones de accionistas ni actas corporativas, y en lugar de una junta directiva que deba intervenir en cada decisión importante, el propietario tiene control total sobre todos los aspectos del negocio. Sin embargo, el propietario también responde personalmente por todas las deudas de la empresa, lo que significa que pone en riesgo su patrimonio personal.

Con una corporación, los accionistas y miembros de la junta directiva no son responsables de las deudas corporativas, resulta mucho más fácil obtener financiamiento (mediante la emisión y venta de acciones y la captación de inversionistas), y la entidad ofrece mayores beneficios fiscales en diversas áreas.

Por encima de todo, construir un negocio requiere tiempo, paciencia, tenacidad, capacidad de negociación, disposición para ceder y voluntad de asumir riesgos. Pero, más importante aún, requiere confianza: en ti mismo para hacer lo que sea necesario, y en quienes depositas tu fe para ayudarte a construir tu sueño. Sin ella, estás en camino al fracaso antes incluso de empezar.